Dentro del desorden internacional provocado por Donald Trump, con enormes repercusiones en el Viejo Continente, avanza un nuevo eje Berlín-Roma, descolocando al debilitado y aislado presidente francés, Emmanuel Macron.
La creciente sintonía entre el canciller alemán, Friedrich Merz y la premier italiana, Giorgia Meloni -rebautizada como “Merzoni”-, en efecto, no sólo da que hablar, sino que podría marcar diferencia en la búsqueda de una Unión Europea más fuerte e independiente. Algo que dejaría en el arcón al tradicional eje francoalemán.
A días de una crucial reunión del Consejo Europeo, que pretende relanzar la competitividad del bloque, esencial para garantizar su independencia, Italia y Alemania convocaron a una pre-cumbre.
Plantearon una urgente necesidad de “discontinuidad” y de darle más poder a los Estados para agilizar y simplificar un proceso de decisiones engorroso, burocrático y que termina paralizando a la UE, que podría dejar de lado la unanimidad.
Como plasmaron en un documento fruto de una reunión bilateral que tuvieron el 23 de enero pasado en esta capital, Alemania e Italia impulsan una simplificación drástica de las normas europeas y solicitan una mayor participación del Consejo Europeo en este proceso.
Según entendidos, es probable que los Estados más pequeños, varios partidos políticos y numerosos observadores rechacen este enfoque, considerándolo un ataque inaceptable a las prerrogativas de la Comisión establecidas en los Tratados.
Lo cierto es que en la carta que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, envió a los líderes en vista del “retiro” convocado por el presidente Consejo Europeo, António Costa, en el castillo de Alden Biesen, a ochenta kilómetros de Bruselas, explicó claramente que “la ambición” es seguir adelante de a veintisiete.
Pero que no hay que ser “tímidos”: si es necesario se puede usar el mecanismo de “cooperación reforzada” previsto en el Tratado de Amsterdam, que permite a un grupo de Estados miembros -al menos nueve-, seguir determinadas políticas aunque no haya consenso unánime entre todos los miembros.