Argentina tomó la delantera y se convirtió al filo de la medianoche de este jueves 12 de febrero en el primer país del Mercosur, bloque formado también por Brasil, Uruguay y Paraguay, que logró el primer visto bueno legislativo al ansiado acuerdo comercial con la UE, al ser aprobado por la Cámara de Diputados.
Pese a las discrepancias ideológicas entre los gobiernos de los países que forman Mercosur, todos defienden sin fisuras este acuerdo comercial que se intentó sacar adelante durante más de 25 años, y ahora los dirigentes han iniciado una carrera por ser el primero en ratificarlo, pese a que en Europa se judicializó el proceso.
El pacto se firmó el pasado 17 de enero en Asunción tras arduas negociaciones, precisamente cuando el mundo está cada vez más convulsionado.
Este acuerdo crea un espacio económico integrado de más de 700 millones de personas, que representa alrededor del 30 % del Producto Interior Bruto (PIB) mundial y cerca del 35 % del comercio global, según datos de la UE.
Aunque los presidentes de los cuatro países del Mercosur enviaron el proyecto a sus congresos en busca de una rápida ratificación, ha sido el argentino el más veloz, ya que Javier Milei decidió incluirlo en la agenda de las sesiones extraordinarias de febrero previas al periodo ordinario legislativo que comienza oficialmente el 1 de marzo próximo, tras el receso estival.
Milei entregó el proyecto al Legislativo el 6 de febrero convencido de que «el acuerdo presenta numerosos beneficios» para Argentina.
Unos días antes que Milei, el 2 de febrero, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, remitía al Congreso el acuerdo Mercosur-UE para iniciar el proceso de ratificación justo el primer día de sesiones legislativas de 2026, un gesto con el que busca imprimir celeridad a la tramitación.
Lula quiere que sea un proceso rápido porque, a su juicio, el acuerdo Mercosur-UE abre «un nuevo ciclo de oportunidades» para las empresas brasileñas, al fortalecer la competitividad del país, ampliar las exportaciones y atraer inversiones de manera sostenible.
El presidente de la Cámara de los Diputados de Brasil, Hugo Motta, prometió vigorizar el proceso y adelantó que se votará en el plenario de la Cámara Baja en la «semana después de Carnaval», o sea en la última semana de febrero, antes de ser remitido al Senado.